Volvemos a la ciencia, y lo hacemos con un nombre excepcional perdido en la corriente principal de la Historia: Mónico Sánchez Moreno (1880-1961).
Nacido en Piedrabuena (Ciudad Real), llegó a Nueva York en 1904 con 60 dólares en el bolsillo con la que fué su gran obsesión: la electricidad. Llegó en plena guerra de la corriente continua de Thomas Edison (General Electric) y la alterna de Nikola Tesla (Westinghouse) y sólo 9 años después, regresó con un millón de dólares después de participar en la creación de los primeros teléfonos móviles y de patentar una máquina portátil de Rayos X, muy usada en la IGM.
